
Un caza MiG-29 ucraniano llevó a cabo un ataque de precisión contra un centro de mando ruso de drones en la región de Zaporiyia.
La ofensiva se ejecutó con bombas guiadas GBU-39, lanzadas durante un vuelo a baja altitud, estrategia que ayudó a evitar la detección por radares y sistemas de defensa aérea rusos. El momento de la operación fue registrado y difundido por el canal ucraniano AIR FIGHTER, vinculado a la aviación de combate del país.
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Las bombas impactaron con precisión una zona boscosa donde los rusos habían instalado el centro de control de drones. Las GBU-39, de fabricación estadounidense, son conocidas por su alta eficiencia y capacidad para alcanzar objetivos a larga distancia. Estas municiones pesan unos 130 kg, cuentan con alas plegables para ampliar su alcance y una cabeza de guerra de tungsteno capaz de penetrar estructuras reforzadas.
Desde el año pasado, Ucrania ha estado adaptando aeronaves de la era soviética para operar con este tipo de armamento moderno. Las bombas GBU-39 también permiten diferentes modos de detonación y están guiadas por sistemas que combinan GPS con navegación inercial.
En 2023, Estados Unidos firmó un contrato por hasta 6.900 millones de dólares para producir más unidades de este armamento, con entregas previstas hasta finales de 2035.
Fuente: Militarnyi | Foto: Instagram @air_fighter_ | Este contenido fue creado con ayuda de IA y revisado por el equipo editorial.
